Martes, 02 de junio de 2009
Hay muchas motivaciones distintas para cumplir las normas: el hábito (Freud escribió: "Durante toda mi vida he intentado comportarme decente y honestamente. He de confesar que nunca he sabido por qué"), la presión social, los sentimientos de vergüenza y culpa, los sentimientos de compasión, altruismo, amor o respeto, el miedo al castigo, las creencias religiosas, las convicciones propias, etc. Bergson distinguió dos fuentes del comportamiento moral:

  • La imposición social: hay sistemas normativos que se han ido constituyendo en la práctica como procedimientos para arreglar los conflictos.

  • La atracción de grandes modelos: otros sistemas han sido propuestos por grandes renovadores morales, que han sido capaces de movilizar la voluntad de millones de personas al proponer un modo de vida diferente. La influencia de grandes personajes como Jesús de Nazaret, Buda, Confucio o Mahoma ha determinado la historia de la humanidad, afinando la sensibilidad moral.



Simplificando mucho podemos contestar de dos maneras a la pregunta "¿Por qué he de hacer lo bueno?":

  • Porque lo dice la ley y debo oberecerla. 
  • Porque lo dice mi conciencia y debo obedecerla.

 


Se llama "heteronomía" a la obediencia a la ley que nos viene de fuera, y "autonomía" a la obediencia a la ley que nos damos nosotros mismos. Actuar autónomamente es el modo más humano de actuar, porque respeta más escrupulosamente la racionalidad y la libertad humana, pero si obedecemos siempre nuestra conciencia, ¿no resultará anulada la norma moral? ¿Podemos dejarnos guiar siempre de nuestra conciencia?

A lo largo de la historia, ha habido persecuciones, guerras, actos de terrorismo, genocidios, causados por gentes que obedecían a sus conciencias. 


Tags: hacer lo bueno

Publicado por EC-JJP @ 17:53
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